Descripción
Siempre vuelan pájaros solitarios.
Del patio al río, de la tierra al agua, con leve aleteo llevan y traen el polvo de la existencia.
Alean contra el viento, fuertes como la piedra, frágiles como hojas.
Agitan al mundo con sus élitros y suenan trinos como cencerros en las cornisas y en los muros, los cables tendidos al cielo, las ramas desnudas.
Allí están, libres y exultantes, donde la mañana pulsa en el aire sin nosotros.



