Hacia bifurcaciones insospechadas. Notas acerca de Poesía argentina del siglo XXI. Introducción y selección de Luis Benítez. Clara Beter Ediciones. CABA, 2025

Esta no es una antología, sino una selección de autoras y autores, un recorte federal del conjunto, mucho más amplio y variado, de la riquísima (vale con todo su peso el superlativo) producción poética que ofrece la Argentina en este primer cuarto del siglo XXI –Luis Benítez-.

El escritor Luis Benítez, compilador de Poesía argentina del siglo XXI

El escritor Luis Benítez, compilador de Poesía argentina del siglo XXI

1)

Por la consolidación epistemológica y el afianzamiento académico de los Estudios culturales en el ámbito de las Humanidades y de los Estudios Literarios, las categorías tradicionales de “literatura” y “canon”, sometidas a un escrutinio tal que desnuda su carácter de constructos socioculturales, se han convertido, conforme este enfoque, en mecanismos que reproducen, en el plano cultural y artístico, relaciones sociales de dominación, jerarquías étnicas y rangos sexo-genéricos. No designan conceptos universales sino, más bien, expresan valoraciones situadas en coordenadas de tiempo y espacio que, por eso mismo, resultan históricas, contingentes e ideológicas.

Dentro de esa lógica y en la esfera de la poesía argentina, las antologías se han constituido en polémicos dispositivos de exclusión. En el texto que introduce Poesía argentina del siglo XXI, Luis Benítez subraya, por un lado, que no intenta imponer un canon y, por otro, resalta las limitaciones inherentes a la distribución y comercialización nacional de los libros de poesía, habida cuenta de que una alta proporción de los mismos se edita en las provincias (o sea: fuera de Buenos Aires); aunque en este cuarto de siglo, y gracias a las editoriales independientes, su publicación ha crecido de un modo exponencial, la escasez de las tiradas ha hecho que aquella restricción se mantenga e incluso se incremente. Es tanta la cantidad de títulos impresos y tan exiguo el número de ejemplares de cada uno que resulta muy dificultoso acceder a ellos (por ejemplo, de este libro, publicado por un sello radicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se han impreso 100 ejemplares). No obstante, al evaluar las antologías, se subraya, ni más ni menos, lo que olvidan. Un ejemplo flagrante de este tipo de (des)calificación lo encarna 200 años de poesía argentina (2010, Selección y prólogo de Jorge Monteleone).

2)

Si una antología es un mapa, una representación a escala, no puede tener el tamaño ni el alcance del territorio que cartografía. El que mapea Poesía argentina del siglo XXI es abundante y entrópico, un transcurrir efervescente que tiende hacia bifurcaciones insospechadas. Para cristalizar su acontecer casi aluvional, Benítez selecciona un conjunto de autora/es que han publicado sus libros durante este cuarto de siglo, y ese criterio de selección expresa la premisa conceptual que orienta su trabajo, es decir, la atomización que prevalece en la poesía argentina contemporánea (que es, además, un fenómeno de alcance planetario).

Según el autor, a diferencia de lo que sucedía en la década del ‘80, cuando, a tono con las políticas estéticas afines al espíritu de la modernidad, emergían tendencias divergentes y antagónicas de carácter grupal, las que se manifestaban y ponían a circular sobre todo en revistas, en la actualidad, como un coletazo del giro cultural inherente al posmodernismo, que se hace notar desde los 90 en adelante, el predominio de las intenciones (y los logros) individuales, de cierto independentismo artístico, en desmedro de tendencias poéticas reconocibles, conforma un plexo múltiple y dispar.

Hay, parafraseando el título de un libro de P. Anadón (La poesía en el país de los monólogos paralelos, 2014), una proliferación de soliloquios simultáneos e insulares. Anadón consideraba que esa diseminación inconmensurable (un pulular de ensimismamientos) dificulta la posibilidad de una conversación que permita, sin eludir las disputas y polémicas, un entendimiento al menos parcial acerca de lo que es la poesía.

A Benítez no le interesa una interrogación de ese tipo; no duda de que los textos que ha incorporado en Poesía argentina del siglo XXI sean poéticos, al contrario: en la desmesurada dispersión de voces y escrituras (en ese devenir de monólogos que se ignoran al unísono), la poesía constata su identidad polifacética y su vigor, su energía y perseverancia.

3)

Como toda perspectiva que traza un panorama general, la de Benítez adolece de especificaciones. Para Kant, el juicio de gusto es individual (nos produce placer o nos causa rechazo esta novela, este poema). La valoración de un texto literario requiere que este se constituya en una especie de ente único e irreductible. En la selección que traza Benítez (un recorte, un catálogo, un inventario), las consideraciones estéticas están desplazadas por un cuadro de conjunto que da cuenta del estado actual del género. En ese cuadro, las valoraciones puntuales no cuentan ni tampoco la caracterización formal y temática de los poemas escogidos.

4)

Poesía argentina del siglo XXI aloja poetas de CABA, de Chubut, de Santa Fe, de Buenos Aires, de Entre Ríos, de Córdoba (entre los que se encuentra el escritor y editor de Cartografías, Pablo Dema), de Mendoza, de Salta, de Corrientes, de Santiago del Estero, de Tierra del Fuego, de Catamarca, de Tucumán. De los 53 autora/es seleccionada/os, 29 son mujeres. Por otra parte, este libro agrupa 5 poetas nacida/os en la década de 1950; 12 nacida/os en la década del 1960; 16 nacida/os en la década del 1970; 15 nacida/os en la década del 1980; 5 nacida/os en la década de 1990.

Además de federal e inclusiva, esta compilación es plurigeneracional. De allí que coexistan, en un mismo plano, los poemas de Roberto Domínguez (Quilmes, provincia de Buenos Aires, 1954), quien publica su primer libro (La calle de los álamos) a los 64 años, y los de Pablo Romero (Tucumán, 1999), quien publica su tercer libro (La jaula del hambre) a los 24.

La voluntad (y la pericia) de Benítez en reunirlos en un mismo volumen certifica su tesis de que lo común es menos un parecido de familia artístico que una prueba de la disgregación que, paradójicamente, los aúna.

5)

En Poesía argentina del siglo XXI, hay 16 poetas nacida/os en la década del 70. 3 son de la provincia de Buenos Aires; 3, de la provincia de Córdoba; 5, de CABA; 1, de Mendoza, 1, de Santa Fe; 1, de Salta, 1 de Mendoza; 1, de Corrientes. Uno podría preguntarse sobre qué escriben y cómo lo hacen esta/os poetas que pertenecen a una misma franja generacional. ¿Hay en sus escrituras diferencias sexo-genéricas (o las chicas y los chicos escriben sobre lo mismo, con una entonación parecida)? ¿Los poemas de la muchacha de Curuzú Cuatiá (que reside en Uruguay) dialogan con los del muchacho nacido en La Matanza (quien reside en La Matanza) y, si lo hicieran, en qué concuerdan, en qué divergen sus poéticas?

La selección de Benítez, para quienes atendemos a las diferencias concretas, promueve esta clase de interrogantes que hacen a la dinámica interpretativa de la lectura y que, como tal, no excluye su calificación como un panorama certero de la poesía que se está escribiendo (y publicando) en Argentina.

6)

En el comienzo de la “Introducción” a Poesía argentina del siglo XXI, Benítez escribe: “Más de un lustro transcurrió desde que Buena Vista Editora publicó mi ensayo Historia de la poesía. De Luis de Tejeda al siglo XX (Córdoba, Argentina, 280 pp. 2019), donde me ocupé de los 400 años del género en nuestro país, intentando describir los principales movimientos, caminos estéticos, aciertos y desaciertos, conflictos y logros que tuvieron lugar en tan prolongado período”. Este libro puede agregarse como un capítulo más a esa historia de larga duración que acentúa la continuidad y estipula que las divergencias son variaciones (o permutaciones) inherentes a un proceso continuo.

7)

Hagamos un zoom sobre los poemas que Benítez escogió, y comencemos a pensar.

Por José Di Marco