Las mejores pérdidas

de Soledad Vargas

Se ha dicho mucho sobre el amor, y es lo peor. En nombre de esos dichos se han  fabricado fervorosos desastres.  Va de nuevo:  se ha dicho mucho sobre el amor y  “creemos”, digo junto a Soledad, “creemos/  que eso es posible”. Se ha dicho, de parecido  modo, algo sobre la poesía y “creemos/ que  eso es posible”.  Y si, ¿acordamos que no hay  nada para acordar más que acordar que no hay nada para acordar? Salvando la  tautología ¿Y si empezamos por ahí? ¿Y si  jugamos a que empezaríamos en lugar de continuar? ¿Y si jugásemos a que  perderíamos las formas incluso en que algo  se asume como comienzo? ¿Y si el amor es  un desdecidor? ¿Un efecto del desmontaje?  ¿Y si la poesía es una desdecidora también? (…)

Gabriel Pantoja

  • Edición: 2020
  • Páginas: 138
  • ISBN: 978-987-1685-53-0

Descripción

Se ha dicho mucho sobre el amor, y es lo peor. En nombre de esos dichos se han  fabricado fervorosos desastres.  Va de nuevo:  se ha dicho mucho sobre el amor y  “creemos”, digo junto a Soledad, “creemos/  que eso es posible”. Se ha dicho, de parecido  modo, algo sobre la poesía y “creemos/ que  eso es posible”.  Y si, ¿acordamos que no hay  nada para acordar más que acordar que no hay nada para acordar? Salvando la  tautología ¿Y si empezamos por ahí? ¿Y si  jugamos a que empezaríamos en lugar de continuar? ¿Y si jugásemos a que  perderíamos las formas incluso en que algo  se asume como comienzo? ¿Y si el amor es  un desdecidor? ¿Un efecto del desmontaje?  ¿Y si la poesía es una desdecidora también?  ¿No será ahí donde en un imprevisto punto  más probablemente dislocado se tocan y se  confunden, poesía y amor? ¿No será esa una  práctica fundada no en lo que comienza sino  en lo que va perdiéndose?  Va de nuevo ¿Y si  la pérdida es condición para que algo del  amor venga a suceder? ¿Sucede, el amor,  pudiendo volver a su no suceder? ¿El amor es necesario? No. ¿Es posible? No. ¿Es  imposible?  Tampoco. ¿Y si la pérdida de todas nuestras expectativas deviene reinvención de lo que vamos a decir? ¿Y si la  poesía es un ejercicio de desdecir que funda,  imprevistamente, un tiempo en que todavía  “resta aire de grito”? ¿Y si decir era solo “aire  de grito”? ¿Y si el poema, ama eso? ¿Y si es el  poema el que ama? ¿Y si era solo el poema el  único que amó? ¿Y si somos, nosotros, su  accidente? Cómo no hacer pasar la pregunta que el poema todo el tiempo está  haciéndonos.  Voy a decirle a Sole que su  libro “es una epidemia de lucidez

Gabriel Pantoja