Descripción
La poesía siempre insiste. Aunque cauta, se las arregla para merodear sobre el contorno de las palabras, atacar la membrana del signo, debilitar su voluntad de sentido, para luego, impregnar las paredes de la garganta, impulsar un tono de gravedad necesaria a la escritura: cadencia, nunca caída. Los poemas de Todas las breves voces del mundo de Daila Prado intiman con el tiempo, sopesan ese cuerpo que destella y se apaga; parpadeo de un ojo que ha visto vivir y ahora proyecta sobre el territorio de los versos la savia perfumada y fértil de la memoria. La voz de la poeta es la que enciende la lumbre sobre los contornos, los espacios y los amados perfilados con delicado trazo. Una poesía que narra y enuncia, como se dice lo que se protege de cualquier abismo, de alguna perdida que distraída supure olvido, deje un vestigio de ingravidez, abandone la potencia de una poética que encanta, embriaga. Lleva al lector a la casa de la infancia, al juego de los niños, a las postales en sepia, a la frontera, al límite de una vereda: «Cinco oscuras baldosas para entrar y salir del mundo» en una secuencia que crece poema tras poema hasta trepar como enredadera salvaje sobre el aire del silencio. Sin estridencias; es música, belleza de la lengua poeta.
«Cada poema una lumbre», escribe Daila y es esa, esa la luz.
Claudio Asaad



