Publicamos Carudium, el reciente poemario de Carina Sedevich, coeditado con la yunta. Con este libro, la autora vuelve a poner en circulación una escritura intensa, lúcida y profundamente personal.

Nacida en Santa Fe de la Vera Cruz en 1972, construyó una de las voces más singulares de la poesía argentina contemporánea, con una obra que circuló por Europa, Asia, Norteamérica y Latinoamérica, y fue traducida al inglés, al chino, al portugués, al italiano, al polaco y al catalán.

Reconocida con el Premio de Poesía José Pedroni 2022 por Un pez en un cauce que mengua, Sedevich es autora de títulos como Rosados cuerpos de pinos, Un cardo ruso, Klimt e Incombustible. Además, se graduó en Ciencias de la Comunicación, se especializó en Semiótica, traduce poesía, escribe narrativa breve y dirige Revista Ardea, publicación de arte, ciencia y cultura de la Universidad Nacional de Villa María. Su recorrido confirma una obra sólida, siempre atenta a las tensiones entre lenguaje, memoria, cuerpo y experiencia.

Carina Sedevich, portada poemario

Carina Sedevich, portada poemario

En Carudium, la autora trabaja sobre la figura del hijo y de la madre, sobre aquello que duele, persiste y no termina de nombrarse. La propia Sedevich define la materia de su escritura con imágenes poderosas: ceniza, brea, un carozo atorado entre la garganta y el corazón. En esas páginas también dialogan las voces de sus lecturas, de la música y hasta la de su analista, en una trama donde lo íntimo se vuelve universal.

La contratapa lleva las palabras de la querida escritora María Calviño, también parte de Cartografías, en un gesto que enlaza afinidades literarias y afectivas. De ese vínculo nacido primero en redes sociales y fortalecido luego en largas conversaciones, surge una complicidad que acompaña al libro con especial calidez. Consultada sobre qué significa escribir poesía, Sedevich recupera una frase de Aldo Pellegrini y la vuelve propia: escribir como “la única forma de existir en densidad”. Allí acaso late el centro de Carudium: una escritura que busca no disolverse y seguir habitando el mundo a través de las palabras.

En esta conversación vía mail con la autora, habla de aquello que movilizó la escritura y publicación de este poemario que celebramos.

Tiene que ver con una representación de la materia de mi escritura, del lenguaje que trabajo: por estos tiempos a veces la imagino como ceniza, a veces como brea, otras la siento como un carozo atorado entre la garganta y el corazón.

-«Este poema es para el silencio de mi hijo», «Te absuelvo de mi laberinto hijo mío»… ¿nos contás acerca de la figura del hijo en tu poemario?

-El libro trata sobre mi hijo y sobre mi madre. Escribí sus nombres en la página de dedicatorias sólo a modo de registro, porque en realidad no son poemas que quisiera que ellos leyeran. Siento, cada vez más, que lo que se escribe es para uno mismo y para todo el mundo, con excepción, precisamente, de nuestros “otros significativos”. Es inevitable escribirlos, pero quizás sería más justo para ellos que no se encontraran nunca en nuestra escritura.

-¿Qué intertextos sumaste y por qué los elegiste para este poemario?

-Los epígrafes y citas tienen que ver con mis lecturas, suelen ser versos o frases con los que conecto mientras estoy en proceso de escritura. Provienen de la poesía y la música, casi siempre. El caso de Carudium es particular porque aparece, sobre todo en la segunda parte, la voz de mi analista. Por eso es que también a ella le dedico este libro.

-¿Por qué la convocaste a María Calviño y qué te pasó en ese intercambio hasta llegar a la contratapa que acompaña tu libro?

-Es muy linda esa historia. Nunca había hablado con Mary antes, es más, nunca nos encontramos todavía personalmente. Sólo habíamos intercambiado algunos me gusta y comentarios por redes. Una especie de intuición, esa que a veces funciona, me hizo contactarla para preguntarle si quería leer este libro. Empezamos a charlar muchísimo por WhatsApp, a contarnos cosas de la vida. Ahora esperamos que se organice la presentación de Carudium para encontrarnos en vivo, darnos un abrazo, intercambiar libros.

-¿Cómo dialoga, si lo hace, este libro con el resto de tu obra?

-Creo que el tema es siempre el mismo. Aunque no parezca y aunque muchos lo nieguen, creo que todos escribimos siempre sobre lo mismo, que hay un solo tema. Así que en cada libro lo escribo de manera distinta, de la mejor forma que puedo en ese momento, tratando de decir de nuevo lo que no puede ser dicho y tratando de no mentirme.

-¿Qué es escribir poesía para vos?

-En el primer número de una revista de poesía de hace un siglo leí que Aldo Pellegrini se refería a escribir como la única forma de existir en densidad. Algo así como no disolverse. Me pareció una forma elegante, menos dramática quizás, de decir lo que suelo responder al respecto: creo que es la forma de habitar la vida que pude encontrar. Trabajar en lo inútil, en lo imposible, como han dicho ya tantos, o asumir el fracaso como misión, como han dicho otros, es un modo posible de existir, el modo que me ha tocado.00

-¿Qué significa lanzar al mundo este poemario y en este mundo?

-Significa que sigo viva.

Por Verónica Dema

(PH de la foto del posteo: Carolina Ramírez)