Descripción
Dedicado a un silencio y escrito con palabras medidas con la muerte, Carudium, sin embargo, nace y crece como un bosquecito que late. Parece mudo, pero está poblado de árboles (lentos largos altos un pino un ciruelo), caballos que te esperan para correr, pájaros agitando follajes apenas secos, un buey que pasa arrastrando el carro que lleva los panes. Las palabras dicen lo que se está moviendo y ya quizás sea tarde para detenerlas. Los versos se articulan con barras que marcan un compás interno, y no podemos leerlos dos veces igual. Me meto en una tarde falsa / en una tarde recordada. La pulpa que toca el carozo (la que sólo reconocen los labios) es la más dulce dicen, pero quedó atrás. La autora alcanza la poesía (en)callada y oculta de la semilla dormida y lo está diciendo: Ser eso. Hueso de la fruta. Árbol/ velado por su brea.
María Calviño
Coeditado con la yunta



